Un festín de colores, sabores y texturas. Una ciudad para explorar a pie, aprender de artesanos y disfrutar del ritmo pausado del sur.

Ubicado en el antiguo Convento de Santa Catalina. Sus jardines y alberca son un oasis absoluto después de caminar por el centro.
✦Historia con albercaUn hotel boutique con causa (apoyan la educación local). Es moderno, limpio y muy acogedor. El desayuno en su patio es el inicio perfecto del día.
✦Socialmente responsableUbicado en el Barrio de Jalatlaco (el más colorido). Tiene un diseño contemporáneo muy fotogénico y una alberca pequeña pero efectiva para refrescarse.
✦Estilo en JalatlacoMás que verlos, los niños pueden sentarse con los artesanos a pintar su propia figura de madera. Es el souvenir más valioso.
Las "cascadas petrificadas" son un espectáculo natural. Ir temprano garantiza fotos sin gente y una temperatura agradable para nadar en las pozas.
Una inmersión cultural total. Es el mercado más antiguo; ideal para probar "pan de cazuela" y ver el trueque vivo.
En el Árbol del Tule, los niños pueden jugar a encontrar figuras de animales escondidas en el tronco más ancho del mundo. Además, es el hogar de los alebrijes, donde cada miembro de la familia puede descubrir su propio guía espiritual de madera.
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Planear mi viaje →La opción más sensata para familias. El aeropuerto (OAX) está a solo 20-30 min del centro. Reserva un transporte privado con antelación para no pelear por taxis a la llegada.
Son unas 6 horas por la autopista. La carretera es buena pero tiene muchas curvas al llegar a Oaxaca (Cuesta Blanca); si tus hijos se marean, prepárate con tiempo.
Una vez en el centro, muévete a pie. Para las excursiones (Monte Albán, Mitla), renta un chofer privado por el día. Es más barato que un tour y te permite ir a tu propio ritmo familiar.
